Isaac Julien: Once Again... (Statues Never Die), 2022.
Texto de Bartomeu Mari.
Una de las grandes instalaciones cinematográficas más recientes del artista, “Once Again… (Statues Never Die)” (2022), se articula en torno a tres elementos dramáticos centrales en el trabajo de Julien: la contribución del arte africano a la eclosión de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX en Europa vista desde el entorno del movimiento Harlem Renaissance por una parte, la cultura queer negra por otra y, finalmente, los actuales debates sobre la necesidad de la restitución de obras de arte robadas u obtenidas con violencia y su compensación.
Presentada en su versión de dos pantallas, la obra es, en palabras de Julien, un ejercicio de “restitución poética” que reconstruye diálogos imaginados entre el filósofo Alain Locke, considerado uno de los padres del movimiento Harlem Renaissance, con el coleccionista y filántropo Albert C. Barnes, fundador en 1922 de la Barnes Collection, ubicada desde 2012 en el centro de Filadelfia, en EE. UU. Barnes fue un pionero del coleccionismo del arte de vanguardia y gran defensor de la cultura e identidad de los afroamericanos, que promovió proyectos educativos inclusivos y democratizadores desde principios del siglo XX. Escribió ampliamente sobre arte y sus textos fueron publicados, entre otros medios, en los órganos de difusión del movimiento negro.
La narración dramática de la obra se articula como un collage cinematográfico que incluye imágenes rodadas específicamente para esta magna obra, fragmentos de una obra anterior del mismo Julien (Looking for Langston, 1989), así como fragmentos de una película de los años 1970 del autor africano Nil Kwate Owoo, en la que vemos al cineasta con objetos de arte africano conservados en los archivos del British Museum.
Previamente, la obra de Julien se inicia con imágenes de la hipotética visita de una conservadora a las salas de un museo (el Pitt-Rivers Museum en Oxford) en el que abundan las armas, obras de arte y artefactos rituales africanos. Desde el inicio, se establece un paralelismo a través del tiempo que conecta las empresas coloniales en África con el contenido de los museos occidentales.
La obra continúa en torno a la presencia de Locke en las salas del museo de arte moderno, que incluyen también obras de arte africano, para construir una metáfora sobre la visibilidad y la negación, las jerarquías y las convenciones, sobre la legitimidad y la pervivencia de actitudes coloniales en los discursos que emanan de numerosas instituciones occidentales, a ambos lados del Atlántico. “What we like we must share with others (lo que nos gusta debemos compartirlo con otros)” dice la voz de Barnes en un momento dado. La tensión entre los ideales ilustrados de conocimiento y educación universal por una parte y la explotación cultural extractivista y la discriminación racial propia del colonialismo por otra, conviven históricamente.
El estudio del artista como teatro de tensiones similares acoge igualmente la recreación del encuentro y la relación entre Locke y el artista Richmond Barthé (1901-1989).
La narración incluye también una referencia explícita a la figura del capitán George Leclerc-Everton, al mando de la expedición militar en Benín de 1897 y su estrategia de destrucción y pillaje que está en el origen de la presencia en los museos occidentales de los famosos bronces del Benín, hoy objeto de peticiones de restitución.
El título de la obra de Isaac Julien incluye una referencia explícita a la película que Alain Resnais y Chris Marker realizaron en 1953, “Les Statues Meurent Aussi” (Las estatuas también mueren), y que fue prohibida por el gobierno francés por su posición sobre la dominación colonial francesa en África en unos años en que numerosos países africanos declararon su independencia. Esta película arranca con la voz en off del narrador que anuncia: “Cuando los hombres mueren, entran en la historia. Cuando las esculturas mueren, entran en el arte. Esta botánica de la muerte es lo que llamamos cultura”.
Julien construye una obra polifacética en muchos sentidos. Por una parte, el contenido expresa desde la poética de las imágenes y las voces una serie de cuestiones centrales en los debates culturales y políticos de hoy en las sociedades occidentales: la necesidad de superar los gestos y actitudes coloniales en nuestras instituciones y espacios públicos, el problema del silenciamiento o la exclusión de imágenes y narraciones, los derechos a la diferencia e identidades otras y la necesidad de huir del determinismo de la historia.
Cuando Julien integra en “Once Again… (Statues Never Die)” (2022) metraje de otra obra suya, la celebrada película “Looking for Langston” (1989), que Julien denomina una secuela de la anterior, avanza ya los temas de esta última. La obra de 1989 se centra en la figura de Langston Hughes (1901-1967), poeta y activista intelectual negro muy ligado al movimiento del Harlem Renaissance y a los entornos gay negros en los años 1920, comparándola con las subculturas de género y raza en los años 1980.
Langston Hughes tiene, de hecho, importantes vínculos con la cultura española. Por una parte, pudo acoger a Federico García Lorca en su visita a la Universidad de Columbia en 1929 y trabajó con su hermano Francisco en la traducción al inglés del poemario “Romancero Gitano” después de la muerte del poeta. El libro “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca relata en diversos poemas la experiencia del encuentro con la cultura negra y el ambiente de Harlem. Por otra, Hughes visitó España en 1937 como corresponsal de guerra, documentando la actividad de los voluntarios afroamericanos en las Brigadas Internacionales.
Las nuevas imágenes de “Once Again… (Statues Never Die)” (2022), rodadas en blanco y negro, fueron filmadas en la Barnes Collection, el Pitt Rivers Museum en Oxford y la Pennsylvania Academy of Fine Arts e incluyen un elenco de actores muy populares en los Estados Unidos. Aparecen André Holland, protagonista en las películas “Moonlight” (2016) y “Passing” (2021), en el papel de Alain Locke; Danny Huston, de la serie “Succession” (2018-2023) o la película “Marlowe” (2022) encarna al Dr. Barnes; Devon Terrell, que actúa como Barack Obama en la película “Barry” (2016), es el escultor Richmond Barthé; y Sharlene Whyte, que ya aparecía en la obra de Julien “Lessons of the Hour” (2019) y la serie de películas “Small Axe” (2020), es la curadora del museo. Aparece igualmente la cantante y compositora Alice Smith.
La instalación es un proyecto de la Fundación Calparsoro en colaboración con el Museo Lázaro Galdiano de Madrid.
Esta obra de Julien atraviesa algunos de los debates centrales en las discusiones sobre el arte y la cultura en nuestros días. La relación funcional y simbólica entre museos, monumentos, memoria y representación ha sido fuertemente zarandeada a raíz del movimiento Black Lives Matter en el mundo anglosajón, sobre todo. El derribo o eliminación de numerosos monumentos que celebraban y conmemoraban a hombres ligados a la historia de la esclavitud, el colonialismo o la discriminación racial en ambos hemisferios de las Américas, supuso un punto de inflexión en la conciencia de la representación de la historia.
La obra de Julien integra el debate sobre la descolonización de las instituciones y la restitución de obras de arte u objetos de culto que fueron robados u obtenidos por la fuerza a sus comunidades de origen; la compensación es una parte más de la misma discusión.
Se habla poco todavía sobre la historia colonial española en África y no abundan en museos y colecciones españoles obras de arte negro. Nuestro país no posee museos de arte africano y, aun cuando la población afroespañola va en aumento, no reconocemos todavía a sus miembros como productores culturales más allá de contadas excepciones.
Las colecciones del Museo Lázaro Galdiano se formaron coetáneamente a las de Albert Barnes, coprotagonista de la obra de Isaac Julien. Pero, contrariamente a las del norteamericano, las colecciones reunidas por el navarro no se hicieron eco de los avances y transformaciones estéticas de su tiempo. Aunque la España metropolitana se sabe moderna bien temprano, el gusto de las élites no llega a ser poroso a las rupturas vanguardistas.
Colección representativa de la estética y los valores preferidos por la alta burguesía española, la de Lázaro Galdiano incluye arqueología, artes decorativas (platería, esmaltes, joyería, bronces, marfiles, …), pintura española y europea desde el siglo XV al XIX, relojes, medallones, monedas, armas y textiles, además de una fabulosa biblioteca. Si bien la actividad editorial de Lázaro Galdiano (cuya empresa editorial se llamó “España Moderna”) le llevó a relacionarse con algunos de los escritores más innovadores de su tiempo, no tuvo el mismo interés con sus artistas contemporáneos.
Cineasta y artista, autor de instalaciones, Isaac Julien nació en Londres en 1960. Su obra rompe las barreras entre las diferentes disciplinas artísticas, inspirándose en el cine, la danza, la fotografía, la música, el teatro, la pintura y la escultura, uniéndolas para construir poderosas narrativas visuales a través de obras cinematográficas multipantalla. Su documental dramático de 1989, Looking for Langston, que explora la figura del escritor Langston Hughes y el Renacimiento de Harlem, le valió a Julien reconocimiento internacional, mientras que su primer largometraje, Young Soul Rebels, estrenado en 1991, ganó el premio Semaine de la Critique en el Festival de Cine de Cannes.
Julien ha participado en la Bienal de Venecia, la Bienal de Gwangju (Corea del Sur), Prospect 1 (Nueva Orleans), Performa 07 (Nueva York) y Documenta 11 (Kassel).
Su obra forma parte de importantes colecciones alrededor del mundo.
Julien ha impartido numerosas clases y ha ocupado cargos como el de catedrático de Arte Global en la Universidad de las Artes de Londres (2014-2016) y profesor de Arte Multimedia en la Staatliche Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe, Alemania (2008-2016).
Ha recibido el premio James Robert Brudner '83 Memorial Prize and Lectures de la Universidad de Yale (2016). Más recientemente, recibió el premio Charles Wollaston (2017) por su trabajo en la Exposición de Verano de la Royal Academy, y en 2018 fue nombrado académico real.
Julien fue nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE) en los honores del cumpleaños de la Reina de Inglaterra en 2017. En 2022, recibió el prestigioso premio Goslarer Kaiserring.
Isaac Julien es profesor distinguido de Artes en la Universidad de California en Santa Cruz, donde dirige el Isaac Julien Lab junto con el crítico y comisario Mark Nash.
La obra de Isaac Julien ha sido exhibida en España en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, la Galería Helga de Alvear (Madrid), el Museu d’Art Contemporani de Barcelona o Tabakalera Donostia-San Sebastián, entre otros.